Qué sale en la cámara
Si haces videollamadas, la pared de atrás es parte de tu trabajo. Un cuadro detrás del hombro se lee mejor que una repisa llena de cosas, y funciona con formatos verticales o medianos: los muy anchos salen cortados por el encuadre. Evita obras con texto o con detalle muy fino — la compresión de video las convierte en ruido.
Detrás o enfrente del escritorio
Son dos decisiones distintas. Detrás, el cuadro es para los demás y conviene que sea sobrio. Enfrente, es para ti y es donde descansa la vista entre pantalla y pantalla — ahí sí vale una pieza con profundidad, un paisaje o algo abstracto en lo que se pueda perder la mirada un rato.
Sobrio no es aburrido
Un home office pide piezas que no compitan con el trabajo, pero “neutro” no tiene que significar beige. La geometría, la arquitectura y el blanco y negro dan carácter sin cansar, y aguantan mirarse ocho horas al día — que es la prueba real de un cuadro de oficina.