A qué altura va
El centro del cuadro a 150 cm del piso: es la altura a la que cuelgan los museos y funciona porque coincide con la mirada de una persona de pie. Sobre un sillón hay una segunda regla que manda más — deja entre 20 y 25 cm entre el respaldo y el borde de abajo. Más pegado se ve apretado; más arriba, el cuadro y el sillón dejan de leerse como un conjunto y parecen dos cosas que no se hablan.
Uno grande o varios
Un solo cuadro que ocupe entre el 55% y el 75% del ancho del sillón resuelve la pared y no se discute. Si prefieres una serie, la regla cambia: dos o tres piezas del mismo tamaño, separadas 5 a 8 cm, se leen como una sola pieza ancha — pero solo si comparten paleta. Mezclar tamaños y estilos en la misma línea es la forma más rápida de que un muro se vea improvisado.
Cómo no fallar con el color
No busques un cuadro que “combine” con el sillón: busca uno que repita un color que ya está en la sala en algo chico — un cojín, la madera de la mesa, el tapete. Con que un tono se repita, el cuadro se integra aunque el resto sea distinto. Y si la sala ya tiene mucha paleta, el blanco y negro nunca pelea: todas nuestras obras existen también en esa versión.