Sobre la cabecera, centrado
El cuadro va centrado con la cama, no con la pared — si la recámara tiene un buró de un solo lado, centrarlo con el muro deja todo torcido a la vista. Deja de 15 a 20 cm entre la cabecera y el borde de abajo. Si duermes con la cama pegada a una ventana o el techo es bajo, un formato horizontal ancho es más seguro que uno alto.
Aquí sí importa que calme
Es la única habitación donde el cuadro es lo último que ves de noche y lo primero en la mañana. Las piezas serenas —paisajes en bruma, abstractos suaves, botánica en tonos apagados— funcionan mejor que las de mucho contraste, que a esa distancia terminan cansando. Guarda las obras vibrantes para la sala.
Dos verticales a los lados
Si la pared de la cabecera ya está resuelta o es muy angosta, un par de piezas verticales sobre los burós hace un trabajo distinto y muy bueno: enmarca la cama y sube la altura visual del cuarto. Deben ser iguales en tamaño y marco; lo que cambia es la obra.